BALLENABLANCA y ser Sara Acosta. Por Marta Martín #EspacioCreadoras




Hablamos con Sara Acosta , editora y fundadora de BALLENABLANCA, revista referente en medioambiente y economía. Coherencia y transparencia.



Ballena blanca y el periodismo


*En primer lugar, ¿Cómo nace la revista y por qué “BALLENABLANCA”? ¿Cuál ha sido tu trayectoria para crear la idea en 2014?


BALLENABLANCA nace en un momento de gran crisis de la prensa. Era un momento en el que se bebía de la crisis económica y en la prensa destruyó muchísimo empleo. En aquel momento el medio ambiente era una cosa accesoria, éramos 3 periodistas ambientales de grandes medios nacionales que se dieron cuenta de que era muy difícil colocar el medio ambiente el lugar en el que tenía que estar. Estaba en las últimas páginas de un periódico, conseguir llegar a portada con un tema ambiental era super complicado.

Por otro lado, nos juntamos tres periodistas con el objetivo de crear un medio libre, en aquella lucha enfrentada que había entre la economía y lo ambiental. No se entendía que era la economía ambiental, lo cual sigue sucediendo, aunque mucho menos. Nosotros nos hacíamos la pregunta: “¿Cómo no vamos a hablar de impuestos, modelo de negocio y empresas cuando hablamos de medio ambiente? ¿El aire que respiras, los alimentos que comes?” Era todo muy reduccionista.

Nace con estas dos premisas. Colocar el medio ambiente con un protagonismo que no tenía a través de un medio independiente y con el ánimo de innovar y sorprender. Era un bajón tremendo leer las historias ambientales. Nosotros no queríamos decirle a la gente lo que tenía que hacer ni ser “pepito grillo”. Queríamos entretener.

Se llama BALLENABLANCA por “Moby Dick”, esa sensación cuando ves a una ballena que salta por encima del mar y no se la puede domesticar. Queríamos un periodismo así. Tan libre y poderoso como una ballena.

Cuando la lanzamos la gente nos decíamos que estábamos como una cabra. Una revista en papel, trimestral, de 80 páginas. Tuvo una parte de inconsciencia y temeridad, lo hacíamos porque no sabíamos que era imposible. Si hubiésemos sabido lo que implicaba, hoy te digo que no lo tengo tan claro. Es como una especie de “regalazo” que ha traído muchas cosas buenas, pero siendo un reto mayúsculo.


*Vuestra revista nace en 2014, enfrentándose a los servicios gratuitos de otros diarios (menos el diario.es que nace en 2012). ¿Como afrontáis el reto de conseguir que un lector pague por consumir información en ese momento?


En España efectivamente no existía ese modelo de negocio. Eldiario.es abrió esa manera de hacer, pero no existía esa cultura de negocio periodístico y muchísimo menos en los medios especializados. Nosotros queríamos crear algo lo suficientemente bueno para que la gente quisiese pagar por ello. Haciendo algo excelente para esa comunidad a la que le interesa el medio ambiente conseguimos generar una relación y en la que yo te ofrezco algo muy bueno y tú pagas por algo muy bueno. Por eso Ballena nace con mucho diseño, con una apuesta por la ilustración absoluta. No queríamos que se nos encasillara en una visión de los medios ecologistas. Se hacía muy poco entonces el tema de caricaturas, infografías, la primera portada de Ballena fue una caricatura que mezclaba al señor “Burns” de “Los Simpson” con el presidente de Iberdrola. Llamó muchísimo la atención. Ballena siempre se ha nutrido de este tipo de apuestas. Desde el primer vistazo sabes que es diferente. En la sorpresa y el asombro ya has captado la mitad de la atención de la gente. Con la otra mitad ya tienes que ofrecer algo que intelectualmente tenga sentido, pero sin “dar la chapa”. La gente debe querer tomar sus propias decisiones. Si no, voy a ofrecer algo que ya existe, la labor ecologista, que es fantástica, pero ya existe. Queríamos algo diferente.

Nace mezclando economía y medio ambiente. Esta mezcla se ha ido demostrando y siendo innovadora. Aunque no debería serlo. Nosotros no queríamos una dicotomía, queríamos mezclar ambas disciplinas. Si no te ocupas de medio ambiente no te puedes ocupar de la vida de la gente. Las cosas van cambiando.


*¿Cómo hayas la línea entre profundizar y disuadir? ¿Se puede hacer un periodismo combativo con tanto ruido?


Es una cuestión de perseverancia. Ahí tienes una chica como Greta Thunberg. Hay un despertar de la gente joven muy interesante. Pienso (y fue una de las razones por las que creamos BALLENABLANCA) que hay que intentar alejarnos del ruido. De ese aturdimiento que generan la avalancha de titulares: te voy a contar mucho menos porque nuestra atención es limitada. Los grandes medios ya están cambiando su enfoque. Contarte menos, pero contarte mejor. Ballena Blanca nació de esta manera gracias a su formato trimestral. Poco, pero de mucha calidad. Afinar muchísimo.


*¿Qué puedes contarnos de la iniciativa Green Washing que sacasteis en el número de mayo de 2020?


Ballena Blanca realmente nace con una dificultad, o más bien, elige nacer con una dificultad que es que para ser un medio independiente renuncia desde el numero uno a todas las empresas de energías fósiles. No acepta anuncios de empresas fósiles o empresas que no estén en la transición energética. Esto en 2014 es toda una extravagancia. Los grandes medios como “The Guardian” se han dado cuenta ahora de que entorpecen la conversación, interrumpen el ritmo. Para abordar el cambio climático necesitas un ritmo que no ponga palos en las ruedas como las energías fósiles.

Esto es un reto mayúsculo en un medio pequeño que intenta abrirse paso. Pero con el tiempo te ganas una credibilidad, porque lo que falta desde nuestro punto de vista es que la gente pueda confiar en la información que lee. El crowfunding de Green Washing fue una absoluta locura. Vimos que no hay demasiada cultura de apoyar a la gente que apuesta por luchar en contra de esto.

Forma parte absolutamente de la identidad de BALLENABLANCA la independencia. Eso significa meterse en muchísimos líos. Eso la gente no lo percibe ni nosotros lo contamos tampoco.


La mirada de los cuidados


*En línea con nuestros #DiálogosSororos me gustaría hablar del encuentro feminismo y ecología. Muchas corrientes defienden que son dos luchas que se convierten en una, porque vivimos en una sociedad, cito literalmente “donde la ciencia, la razón, la producción y lo masculino se sitúan por encima de la naturaleza, la emoción, la reproducción y lo femenino” ¿crees que tiene sentido esta batalla de dos frentes?


Creo que es una manera de mirar la ecología muy importante e innovadora. Yayo Herrero es un ejemplo. Aunque no es la mirada de BALLENABLANCA, mi mirada personal periodística como Sara Acosta está cada vez más atenta a esto. Creo que lo que se pone en valor es la mirada de los cuidados. No me gustaría restringirlo a la mirada de lo femenino. Aunque al frente de una revista de medio ambiente hay que estar super atentas a esa mirada y efectivamente parte de las aportaciones que se van a hacer para mejorar el planeta vienen de lo femenino sin lugar a duda.


“En la medida en que el cambio climático exacerba la vulnerabilidad de las mujeres y amplía las brechas de género, es fundamental que el movimiento feminista dirija su mirada a la lucha del ecologismo por salvar el planeta y a la humanidad, pues la promesa de igualdad se vuelve cada vez más lejana con cada precipitación, sequía o tormenta que viene con el cambio climático” ¿Te sientes personalmente, tú Sara Acosta, implicada con esta lucha a través del impacto positivo de vuestra revista?


El problema del cambio climático es que al ser un problema global se nos hace lejano. El movimiento ecologista ha dejado de enseñar osos polares para hablar de cambio climático. Precisamente por la lejanía de un problema que nos afecta de cerca. En un panorama de aquí, hay colectivos vulnerables que no solamente son de género. En Madrid, BCN, Murcia, Bilbao. Si desde BALLENABLANCA atendiésemos solo a cosas lejanas de aquí nos estaríamos alejando de lo que nos interesa aquí para tomar medidas.


*¿Vosotros también tenéis esta mirada de atender a los colectivos vulnerables? ¿Cómo lo veis desde vuestra perspectiva?


Hace dos/tres años nos pasamos un tiempo con tres familias diferentes para poder hablar de la pobreza energética vivida. Especialmente en temas de aislamiento, las casas en general son muy precarias. A raíz de estas familias madrileñas narramos estas vivencias.

Hay ciertos posicionamientos que editorialmente si hablas de cuestiones ambientales tienes que poder responder. Este es uno. El hilo conductor de la economía está ahí en muchas partes. Profundizar sin disuadir.


He visto que escribes también a nivel periodístico en las publicaciones de Eldiario.es de medio ambiente. Me sorprende mucho que seas la creadora de la revista y a la vez estés en primera línea de guerra.


Desde el principio BALLENABLANCA nace de la mano de tres periodistas ambientales. La idea era aglutinar todo el periodismo ambiental, en ella escriben muchísimos periodistas y desde el principio hemos apostado por crear equipo. No es una labor de dos o tres personas, pero es que somos un equipo muy pequeñito. Cada uno tiene una mirada diferente. En Ballena Blanca firma mucha gente y cuanta más, mejor.

La cuestión es que lo fundamos tres periodistas, no éramos emprendedores. Somos una empresa creada por periodistas. Yo sigo al frente para que Ballena Blanca tenga el impacto que tenga. Para que tenga la incidencia y recorrido que tiene alguien debe adoptar el papel de llevar una empresa, y esa persona soy yo, pero por encima de todo yo me siento periodista.


BALLENABLANCA y ser Sara Acosta


*¿Cómo te ha hecho crecer como persona la revista? ¿Cómo te ha cambiado ballena?


Por ser concisa y no pensar en voz alta te diría que he desarrollado una enorme perseverancia. Consolidar y resistir con una apuesta editorial tan comprometida y complicada es un desgaste personal muy grande. Ten en cuenta que es una revista especializada en medio ambiente, con modelo de socios y que no acepta publicidad. Esto te lleva a ser una hormiguita en una conquista diaria. He afianzado mis propios valores mientras fuera el reflejo de gente nos decía “me encanta vuestro trabajo, seguid ahí”. Ha requerido muchísima exigencia en lo editorial, periodístico e ilustrativo. En ese sentido nos ha sorprendido el listón tan alto que se ponen los periodistas para trabajar en Ballena. La gente quiere superarse y es una pasada crear eso en un medio tan pequeño.


*Ser mujer es el reto de hallar tu hueco en el mundo. Y ser mujer y sacar adelante BALLENABLANCA es un doble reto, una forma de empoderamiento completamente a contracorriente.


¿Es una forma de empoderarse? Sin ninguna duda. ¿Es necesario? Sin ninguna duda. ¿Que el periodismo es masculino mayoritariamente? Sin ninguna duda. ¿Si me ha empoderado como mujer, periodista, emprendedora? Por supuesto.


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